miércoles, 6 de enero de 2016

LA CONSTANCIA DIO SU FRUTO

Me eduqué en un colegio de curas porque mi madre se empeñó.

Fui a misa los domingos porque la iglesia se empeñó.

Hice la Primera Comunión por que la sociedad se empeñó.

Me iluminaron con “Ejercicios espirituales” porque los curas se empeñaron.

Sufrí la penitencia de mis pecados porque mi ignorancia se empeñó.

Procesé el “temor de Dios” porque mis maestros se empeñaron.

Me confirmó el señor obispo porque Franco se empeñó.


La constancia dio su fruto.

Gracias al empeño de tanta gente, ahora soy ateo.


                                                                          CIBERCHUS