sábado, 24 de octubre de 2015

NUNCA ES TARDE. SIEMPRE HAY TIEMPO

Son las cuatro de la madrugada. La mejor hora para escribir.Estoy pasando a ordenador  mis viejas poesías. Pronto os regalaré un libro con todas ellas. Me he encontrado con esto. Lo escribí hace 37 años (mirad la fecha). Tenía 22. Lo he leido un par de veces y me doy cuenta que lo podía haber escrito hoy mismo.



SIEMPRE HAY TIEMPO

La incertidumbre se pierde sobre una nube de suspiros que envuelven la alucinante estela del pasado. El presente se vuelca agresivo sobre una existencia a punto de decidir y el futuro, el tan temido futuro, se columpia tranquilamente en un tobogán de agua y risas.
Nos preguntamos qué somos, pero nos conformamos con saber dónde estamos y, en la mayoría de los casos, no sabemos ni porque estamos.

Sin embargo esperamos y reímos tranquilos mientras callamos nuestros deseos frustrados. Caemos en el pozo de la cómoda rutina, de la situación con la que nos conformamos porque la conocemos. Queremos salir y nos estrellamos contra algo que no fue porque no quisimos. Con algo que no fue porque pensamos que era difícil o que lo nuestro era más fácil y sencillo. Luego vemos que lo sencillo nos hace difícil nuestro futuro-presente y que el haberlo roto con la inseguridad de la desconocido nos habría hecho sencillo nuestro presente-futuro.

Lloramos y nos compadecemos de haber errado el camino pero seguimos caminando aunque nos duelan los pies, porque nos resulta difícil, casi imposible, la vuelta a atrás. Porque nos conformamos con lo menos bueno, que siempre será malo, aunque nos empeñemos en lo contrario. En el fondo sabemos lo que es bueno y queremos algo mejor.

Miramos a atrás y pensamos que aquello no fue, pero pudo ser. No fue como pudo ser, como debió ser. Nuestra frustración va en aumento y nuestra vida, hasta entonces con un falso sentido, va careciendo de él.
¿Qué hacer? ¿Cómo actuar? ¿Es tarde?¿Hay tiempo?

Siempre hay tiempo.

Pero sólo la realidad, nuestro sentimiento, nuestra certeza de éxito puede enseñarnos la fuente verdadera.
Tal vez no sea como antes. No, no será como antes. Tiene que ser distinto pero no por ello menos bello y satisfactorio.

Siempre y cuando sepamos que somos uno y somos todo.

Que estamos solos y nunca nos falta compañía.

Que somos personas, sabemos rectificar y podemos rectificar.

Sin perder de vista que la nieve seguirá cayendo en invierno y no en primavera.

Sin pensar que los niños dejarán de reír, porque siempre lo han hecho.

Sin dudar que la noche sigue al día y que las estrellas seguirán alumbrando aunque se empeñen en apagarlas.

Sin pensar que el rió va dar la vuelta y desembocar en su nacimiento.

Sin dudar, en fin, que vivimos en un mundo más o menos bueno según el trozo que metas en tu corazón.
Está ahí. Es como es y sólo admite el cambio que le des en tu sentimiento. Sólo así recuperás el Tiempo, aunque el tiempo sea irrecuperable.

Pero más vale comer las uvas frescas aunque cueste cogerlas. 

Sentir el calor cerca aunque corras el peligro de quemarte.

Apurar el perfume de la rosa que guardarla en un bello, pero frío, jarrón para poder olerla durante mucho tiempo, porque entonces nunca sabrás como huele.

Deja que la verdad inunde tu corazón y camine por la ruta que te guíe tu sentimiento, sólo así tu conciencia estará feliz y tu vida tendrá significado.

Nunca es tarde. Siempre hay tiempo.

CHUS (23/11/78) Santander