martes, 20 de septiembre de 2016

ESPERANZA COMPARTIDA


¡Que sociedad hemos hecho,
que aplaude a los triunfadores,
se olvida de los maltrechos,
y humilla a los perdedores?

¿Qué negro virus corroe
el corazón de este mundo,
que va impregnando las flores
con olores nauseabundos?

¿Qué clase de especie es esta?
¿Qué les hemos enseñado?
Qué hacen de la burla, fiesta,
en vez de tender la mano.

Nos vestimos con la marca,
ropa con hilos manchados,
con la sangre y el sudor
de niños esclavizados.

Quién pintó la mar de rojo,
de negro la madrugada.
¿Por qué sollozan mis ojos
si quieren lindas miradas?

¿Por qué tiramos  comida,
mientras otros mueren de hambre?
¿Por qué hay bombas que lapidan?
¿Por qué hay sangre en el alambre?

¿Quién nos ha vuelto egoístas?
¿Quién hizo al bueno, malvado?
¿Por qué al ver a un mendigo
miramos para otro lado?

Mientras, zafios gobernantes,
a los que hemos elegido,
dan eructos rimbombantes,
pero no mueven ni un hilo,
para lavar su vergüenza,
pa corregir desatinos,
pa que la justicia venza
y volvamos al camino.
Solo tiran de la cuerda
atesorando caudales,
somos ceros a la izquierda,
mil daños colaterales.

Y en lugar de resistir,
prestos para la batalla,
nos pegamos por vivir
en nuestra jaula dorada.
Llamamos al negro ¡negro!
si podemos les echamos,
cuidamos a nuestros perros
y a los pobres ignoramos.
Repudiamos refugiados,
compramos y consumimos,
sufrimos y deseamos
tener más que los vecinos.

No bajemos la cabeza,
no rindamos el trasero,
luchemos con entereza,
abrid paso, voy primero.
Porque entre toda la mierda,
relucen perlas y risas,
porque aquí, junto a mi puerta,
hay una hoguera encendida,
que es magia fuerte y serena,
que es lucha y es mano amiga,
es música y hierba buena,
y esperanza compartida.