miércoles, 30 de marzo de 2016

SI PUEDES, AYUDA


lunes, 28 de marzo de 2016

LAS PERLAS DE LA MAÑANA

Esta vez voy a hablar de lo que no oigo.


Y los medios del Sistema dando la vara con “nuestro" atentado.

Y el gobierno de Bélgica acojonando al personal con medidas que, ellos saben, que no sirven para nada.

Y el comercio de armas enriqueciendo a las grandes potencias “democráticas”: EEUU, Rusia, China, Alemania, Francia, España también.

¡LAMENTABLE ESPECTÁCULO!

viernes, 25 de marzo de 2016

LA REVOLUCIÓN DEL BARRIO SAN FRANCISCO


Corre el año 1974, “Quico el hijo puta” está a un año de palmarlas, aunque ni él ni yo lo sabíamos.
Un grupo de curas obreros son desterrados a las parroquias de los barrios más olvidados de mi ciudad (la curia eclesiástica no sabía las consecuencias que esa decisión les traería). El mío, el barrio San Francisco, era uno de ellos. Y el cura que nos tocó en el sorteo se llamaba, Ernesto Bustio.
Cierto día el cura, mi cura, llamó a la puerta de mi casa, antes había estado en otras, y me invitó a asistir a una reunión. Yo tenía entonces 18 años. De esa reunión surgió una de las primeras Asociaciones de Vecinos de mi ciudad.
Como comprenderéis, eran tiempos peligrosos. Había que tener mucho cuidado con el dictador. Pero lo teníamos muy claro, era el momento de arriesgar. Se crearon los clubes juveniles, para trabajar con los más jóvenes. No nos costó mucho incorporar manos fuertes para la lucha.
El mío era un barrio obrero, poblado en su mayoría por gentes de los pueblos que habían llegado a la ciudad en busca de una vida mejor. No necesitábamos crear conciencia de clase, venía en el quit.
Para nosotros, jóvenes ilusionados con acabar con la dictadura, fueron tiempos increíbles de amistad, miedo, adrenalina, reuniones clandestinas, charlas con los vecinos…. Os podéis imaginar.
Fueron años increíbles que marcaron mi corazón, mis pensamientos, mi idea de vida, para siempre. Lo que fui, lo que soy, se fraguó entonces.
Pero sigo contando.
Cierto día, al cura (para nosotros era eso, el cura) se le ocurrió “la gran idea”.
Mi barrio era uno más, construido al amparo de la emigración del pueblo a la ciudad. Las constructoras hicieron su negocio. Aprovechando el boom de la demanda construyeron casas y casas, pero nada más. Los barrios quedaban sin urbanizar. Sin calles, sin aceras, sin jardines… en pelotas, vamos. Las ratas eran nuestras amigas y el barro nuestro compañero.
En estas circunstancias, el cura lanzó la gran idea, el gran reto: “Urbanicemos nosotros el barrio y pasemos la factura a la constructora”
Asamblea, propuesta y manos a la obra. Todas las profesiones necesarias estaban representadas. Teníamos ilusión y un gran líder. Así que, domingo tras domingo, jóvenes y viejos, hombres y mujeres bajábamos a trabajar, codo con codo, alma con alma, a hacer lo que los expertos nos mandasen.
Poco a poco fueron surgiendo aceras, carreteras, jardines…y casi sin darnos cuenta, el barrio quedó urbanizado.
Habíamos dejado mucho sudor, mucho tiempo y esfuerzo y la constructora tenía que pagarlo. Así ocupamos todos los bajos de los edificios.
Ahora eran nuestros, nos los habíamos ganado.
La acción no era legal, pero era justa. Sabíamos las consecuencias que tendría.
Había que dar uso rápidamente a los locales, antes de que el Sistema reaccionara. Y un 11 de Abril, en una noche, hicimos una escuela en uno de esos locales.
Fue la noche más larga y más feliz de mi vida. Se me caen las lágrimas al recordarlo.
Aquello era la Revolución: albañiles alicatando las paredes, carpinteros fabricando mesas y sillas, mujeres bajando pinchos y café.
Por la mañana entraron los niños, desde 2 años y medio, (por entonces no existía la educación infantil y era ese, el hueco que queríamos llenar).
Hacía falta un maestro titulado y yo tuve ese “gran honor”.
La constructora, como es lógico denunció y los grises vinieron dos o tres veces a desalojar. Pero el operativo estaba montado: alguien avisaba y todas las mujeres del barrio bajaban a meter las mesas que la policía sacaba. Ellas tenían la fuerza, en aquellos tiempos hasta la policía era machista.
Yo no pude vivirlo, me hubiera gustado, pero estaba perdiendo mi vida en “la mili”.
Un año después rizamos el rizo.
La constructora había abandonado la carpintería que habían usado para la construcción de los pisos.
Alguien tuvo la feliz idea: “En los terrenos que ocupa la carpintería y sus alrededores nos cabe una pista polideportiva”
Y así fue como un domingo la carpintería desapareció. Todos los vecinos fueron llamados a declarar. Todos pasamos por el juzgado, pero teníamos amnesia y nadie sabía lo que había pasado.
La pista se construyó y con ella se crearon las escuelas deportivas.
Poco a poco fue llegando el “estado de bienestar”, la “democracia”, el “no estamos tan mal”, el “que cada uno aguante su vela” y el movimiento ciudadano fue muriendo, ahogado, seducido por el Sistema.
Yo traslade mi lucha a otro campo: “la escuela PÚBLICA”
Han pasado 42 años. Ahora estoy jubilado pero aquellos maravillosos años siguen vivos en mi recuerdos, en mis ideas, en mi sangre.
Lamentablemente, después de tantos años, la lucha sigue siendo necesaria.
A mi barrio, porque siempre será mi barrio, no le falta de nada, pero la desigualdad y la injusticia de este mundo ha aumentado.
Estamos en Semana Santa. Si Jesucristo viviera hoy, tendría mucho trabajo.
El enemigo ahora es más invisible, más seductor, más sutil, pero mucho más poderoso y perverso. Se llama CAPITALISMO.
Ernesto Bustio hizo de mí un luchador, y moriré luchando por un mundo mejor, en la calle, desde mi blog (Ciberchus), desde mi poesía.
Chus Castro (24/03/2016)

martes, 22 de marzo de 2016

LAS PERLAS DE LA MAÑANA

“Obama se reunirá con la disidencia y se dirigirá al pueblo cubano”

El “Gran patriarca”, el “presidente de los EEUU" se digna por fin pisar suelo cubano (pero Guantanamo no se cierra), y todos sus servidores, todos su acólitos aplauden complacidos.

Hoy he escuchado en “La Ser” una entrevista a una de las más importantes representantes de la “disidencia”. He esperado, ingenuo de mi, que después dieran la palabra a alguno de los miles de cubanos que quieren a su comandante, el que les libro del yugo yanqui, el que les enseñó a leer (menudo dictador, que alfabetiza a su pueblo), el que facilitó a sus hijos, pobres campesinos, el acceso a la Universidad, el que curó sus enfermedades sin pedirles papeles, el que garantizó la comida de sus hijos, el que les hizo sentirse libres, soberanos.

Llevó muchos años discutiendo con amigos, y no tan amigos, sobre Cuba, y todos, salvo rara excepción, repiten el mismo discurso, el que el sistema capitalista se ha encargado de grabarles en la piel, el discurso fácil, el que viste, el socialmente aplaudido: “Castro es un dictador, como Franco, como Hitler, como Stalin”.

Fidel, el che, Camilo Cienfuegos y todo el pueblo cubano cometieron la osadía de alzarse contra “el omnipotente” y vaya si han pagado caro su atrevimiento. Todavía lo están pagando.

La culpa de las penurias del pueblo cubano no la tiene Fidel. La tienen los poderosos que no podían permitir que algo nuevo se escapara de su control.

Alguno, a estas alturas, ya se habrá repetido unas cuantas veces el “discursito”: “Si pero lo cierto es que en Cuba hay presos políticos”

Es cierto y está mal que sea así. En Honduras (país superdemocrático) no los hay. Al que piensa diferente, al que cuestiona su gobierno, directamente le pegan un tiro, y aquí paz después gloria. Que se lo pregunten a las hijas de Berta Cáceres, luchadora por los derechos humanos, recientemente asesinada o a las familias de los campesinos masacrados en los manglares de Ecuador (por cierto, en Ecuador también pueden ir a votar) para poder criar los langostinos que invaden los mercados europeos y que compramos y comemos sin ningún remordimiento. Ah, qué no lo sabíais, flaco uso hacéis entonces de vuestra libertad “democrática”.

“En Cuba no hay democracia”, es verdad. Esta “democracia de salón” que tenemos en España y en otros países “¿libres?”que le permite decir libremente  a un parado que se está muriendo de hambre, que le permite votar “libremente” cada cuatro años, pero le obliga a llevar a sus hijos a un comedor de beneficencia, que le permite tener un piso propio, si tiene dinero para comprarlo (y cuidao, paga que si no te vas a la calle), esa “dictadura del dinero” en Cuba no existe, o no existía cuando yo estuve en el 79.

¡Ya, joder, seguirá pensando alguno, pero al que no piensa como el régimen lo meten en la cárcel!

¿Conocen ustedes la cantidad de presos que EEUU, el líder de la democracia, tiene en Guantánamo sin pasar por un juicio? Eso también es malo ¿no? ¿Por qué no se dice?

¿Conocen ustedes la cantidad de luchadores por los derechos humanos, encarcelados o muertos que hay por todo el mundo? Den un repasito a los archivos de Amnistía Internacional (No tendrán ningún problema en enseñárselos)

En Brasil, en la India, en África o en España hay niños que pasan hambre cada día, en Cuba no. El gobierno garantiza la leche infantil hasta los 6 meses ¿Lo sabían?. En Cuba existe la cartilla de racionamiento porque, por culpa de un bloqueo salvaje, hay poco y hay que repartirlo. En nuestra “bendita democracia” el que tiene dinero come y el que no, no.

En todo el mundo, cada día, hay gente que se muere de hambre, en Cuba no.

Gente que se muere porque no puede pagar la operación o las medicinas que necesita, en Cuba no. Cualquiera, ustedes mismos si están de vacaciones, puede acudir a cualquier hospital, será atendido gratuitamente por algunos de los mejores médicos del mundo.

En Méjico, en Colombia, en Brasil, en cualquier parte de nuestro “civilizado” mundo, te pueden apuñalar por la calle para robarte la cartera, en Cuba no.

En muchas parte del mundo hay niños esclavizados en fabricas, armados como soldados, bajando a la mina o rebuscando en un basurero. En Cuba no.

La DEMOCRACIA (Sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes. RAE) no existe, ni en Cuba, ni en ningún sitio. 
La “democracia de Salón” que disfrutamos, no defiende la soberanía del pueblo, defiende la soberanía de los poderosos, de los millonarios, de los banqueros, de los grandes empresarios, de los dueños del mercado, de los que están en ese 1% que controla la riqueza.
El pueblo elige, si, pero no controla a su gobernantes, que hacen lo que les da la gana: Roban el dinero público, engañan, prevarican, etc.

¿Por qué metemos la papeleta en la urna de vez en cuando, ya vivimos en “democracia”?

¿Tenemos libertad de expresión?

Sí, siempre y cuando no molestes mucho al Sistema y respetes las ideas de los gobernantes de turno, que aprueban las leyes a su imagen y semejanza. Ya hay, en España, quién ha entrado en la cárcel por expresar sus ideas, no hace falta irse a Cuba.

El Sistema se ha encargado de crear la imagen, y nosotros nos la comemos con patatas fritas.

¡Mi respeto y admiración a todo el pueblo cubano que se quedo en Cuba, viviendo y luchando por una sociedad diferente!

Deseo, de todo corazón que termine, realmente, el bloqueo, vuestras condiciones de bienestar mejoren, y os dejen vivir en paz.